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Historia

Iglesia

Para hablar de historia en el País Vasco, hay que hablar obligatoriamente de Balmaseda. Fundada en 1199 se convierte en la primera villa de Vizcaya, ofreciendo todo un patrimonio histórico espectacular en cada rincón. Debido a su inigualable situación, la fundación de Balmaseda responde a razones comerciales. Localizada en el fondo de un valle atravesado por una calzada romana, se decidió realizar la apertura de una nueva ruta comercial entre Castilla y la zona del cantábrico.

La creciente riqueza de la villa, pronto se reflejó en mejoras de las infraestructuras y apertura de negocios como comercios, herrerías y todo tipo de industria artesana. Del mismo modo, Balmaseda cumplió el papel de recaudar dinero proveniente del comercio marítimo hasta 1841.

Sin embargo, a finales del siglo XVIII, varios conflictos como la Guerra de Convención, la Guerra de la Independencia o las Guerras Carlistas devastaron la villa Bizkaina que consiguió volver a erigirse a mediados del siglo XIX. En 1890 la industria empezó a aparecer en Balmaseda inaugurándose la ruta ferroviaria de la Robla – Bilbao, que se encargaba de abastecer al País Vasco de carbón proveniente de Castilla y León.

Balmaseda ofrece por medio de sus museos un inigualable recorrido por la historia regional. Sus monumentos representan la majestuosidad que, a través de su arquitectura centenaria, sus calles y su tradicional estilo de vida, inmortalizan la villa en el tiempo. La cultura y la religión se unen con la historia por medio de las iglesias y conventos. El Puente Viejo, sobre el paso del Cadagua, y la histórica ruta ferroviaria, que une Bilbao en menos de una hora, completan el leitmotiv de la villa.

La villa no se entendería sin su representativo casco histórico. Los museos representan la historia en un viaje en el tiempo único. El Museo de Historia de la Villa de Balmaseda muestra una visión de más de ochocientos años a través de documentos, fotos, esculturas y un sinfín de objetos artísticos de que acercan la arquitectura, la industria y las tradiciones del pasado al presente. Además, la antigua fábrica de boinas La Encartada resurgió como un interesantísimo museo histórico abierto a todo el público.

La imponente iglesia gótica de San Severino abre las puertas del casco histórico a los ciudadanos y turistas que pueden visitar el Convento de Santa Clara, que ha sido rehabilitado en hotel turístico, para disfrutar de una experiencia única bajo el techo de este espectacular edificio religioso.

Pero, como hemos dicho, la villa de Balmaseda debe gran parte de su patrimonio histórico a la llegada del Ferrocarril que sirvió de impulso económico de la comarca de Las Encartaciones. Este histórico ferrocarril atrajo la industria y permitió unir la villa con Bilbao en menos de una hora y, además, convirtió al tren Transcantábrico, que une León con Santiago de Compostela, en un referente de la ruta ferroviaria, impulsora del turismo industrial en la comarca.