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Cultura

Balmaseda lleva la cultura en la sangre. La primera villa de Vizcaya posee una tradición cultural que se remonta a la época medieval, desde las casas y palacios a las tierras de los indianos.

Los museos ofrecen una maravillosa visión del rico patrimonio cultural ligado en gran medida a la cultura religiosa, tanto por sus bellas iglesias y conventos centenarios como por la grandilocuencia de la Semana Santa más famosa de la región.

El Puente Viejo lleva siendo testigo del paso del río Cadagua desde el siglo XIII. El majestuoso arte románico del puente da vida a una ciudad en la que la cultura, la historia y la religión van de la mano. La monumental iglesia gótica de San Severino en el corazón de la plaza homónima, a un lado del ayuntamiento, sirve de paso al hermoso Convento de Santa Clara, que ha sido reconvertido en hotel turístico para aquéllos que quieran adentrarse en el exotismo religioso.

Los aficionados a los museos aún pueden viajar en el tiempo en el Museo de Historia de la Villa de Balmaseda. Situado en la Iglesia de San Juan, este museo ofrece una visión del patrimonio cultural e histórico de la villa. Por otra parte, el Ayuntamiento responde a un clásico ejemplo de arquitectura civil porticada barroca. Su fachada fue remodelada durante el siglo XIX, la época de las grandes reformas en Balmaseda. Y para los amantes de los automóviles, la población vecina de Galdames permite una escapada al Museo de Rolls Royce para apreciar la única colección entera del mundo.

La cultura en Balmaseda se plasma mejor que en ningún sitio en sus tradicionales fiestas. La Semana Santa ofrece una experiencia insuperable con la representación por las calles de la Pasión Viviente. El atractivo Mercado Medieval engalana la villa de época para mostrar las costumbres tradicionales con actuaciones festivas. Y además, la famosa Puchera acerca los paladares a la inmejorable cultura gastronómica de la villa.

La cultura en Balmaseda se plasma mejor que en ningún sitio en sus tradicionales fiestas. La Semana Santa ofrece una experiencia insuperable con la representación por las calles de la Pasión Viviente. El atractivo Mercado Medieval engalana la villa de época para mostrar las costumbres tradicionales con actuaciones festivas. Y además, la famosa Putxera acerca los paladares a la inmejorable cultura gastronómica de la villa.